Pérgola bioclimática en Boadilla del Monte. En este chalet de Boadilla del Monte, los propietarios disponían de una terraza con buenas posibilidades de uso, pero con un problema importante: la vivienda no contaba con un porche cubierto que permitiera disfrutar cómodamente del exterior.

El objetivo no era simplemente conseguir sombra durante los meses de verano. Los clientes querían crear un espacio exterior mucho más aprovechable durante todo el año, manteniendo además una terraza abierta, cómoda y visualmente integrada con la vivienda.
Después de estudiar las dimensiones, la incidencia del sol y las necesidades de paso y visibilidad, planteamos una solución combinada: una pérgola bioclimática de 7 metros sin postes centrales, acompañada de dos toldos de cofre extensibles motorizados en el frontal.
El problema: una terraza sin porche y poco aprovechada
La vivienda no disponía de una zona cubierta en la terraza. Esto limitaba considerablemente su utilización, especialmente cuando las condiciones de sol hacían incómodo permanecer en el exterior.
Pero había una cuestión fundamental que condicionaba todo el proyecto: los propietarios no buscaban únicamente una protección solar para el verano.
Querían transformar la terraza en una zona exterior que pudieran utilizar durante muchas más épocas del año. Por este motivo, un toldo convencional por sí solo no respondía completamente a sus necesidades.
Había que estudiar una solución que permitiera gestionar la protección superior de la terraza, pero también solucionar un segundo problema: la entrada del sol bajo de la tarde.
Las condiciones de la terraza que determinaron el proyecto
Antes de decidir qué instalar, analizamos varios condicionantes del espacio.
El primero eran sus dimensiones. La pérgola necesitaba cubrir una línea de 7 metros de ancho por 2 metros de salida.
Una estructura de estas dimensiones planteaba además una petición muy concreta de los propietarios: no querían postes intermedios.
Un poste situado aproximadamente en el centro de esos siete metros habría dividido visualmente la terraza y podría interferir tanto en el paso como en las vistas desde el interior y desde la propia zona exterior.
Por tanto, no se trataba simplemente de elegir una pérgola bioclimática del tamaño adecuado. Era necesario estudiar cómo resolver estructuralmente esa longitud manteniendo completamente libre la zona central.
A ello se sumaba otro condicionante: el sol de la tarde incidía a baja altura.
La pérgola podía solucionar la protección superior, pero las lamas por sí solas no evitaban esa entrada lateral y frontal del sol cuando este descendía.
Necesitábamos solucionar ambos problemas sin cerrar visualmente la terraza.
La solución estudiada: combinar dos sistemas de protección solar
Después de valorar las características del espacio, optamos por combinar una pérgola bioclimática con dos toldos de cofre extensibles.
Cada elemento tiene una función diferente dentro del proyecto.
La pérgola bioclimática permite crear la estructura principal de protección de la terraza y regular la entrada de luz mediante sus lamas.
Sin embargo, para combatir el sol bajo de la tarde necesitábamos una segunda protección.
En lugar de cerrar el frontal con un sistema permanente que pudiera limitar las vistas, instalamos dos toldos extensibles de cofre motorizados.
De esta manera, los propietarios pueden extenderlos cuando la incidencia solar frontal lo hace necesario y recogerlos cuando quieren recuperar completamente las vistas y la sensación de apertura de la terraza.
Esta combinación responde a la filosofía que aplicamos en Toldos Móstoles: no elegir primero el producto y después intentar adaptarlo al espacio, sino estudiar el problema y seleccionar después los sistemas que mejor lo solucionan.
Una pérgola bioclimática de 7 metros sin postes centrales
Uno de los aspectos más importantes de esta instalación era conseguir una línea frontal de 7.000 mm sin colocar postes intermedios.
Para poder realizar esta configuración, se reforzó la estructura de la pérgola bioclimática, permitiendo mantener despejada toda la zona central.
La ausencia de postes intermedios aporta dos ventajas especialmente importantes en esta vivienda:
- Facilita el paso y la distribución del mobiliario bajo la pérgola.
- Mantiene una visión mucho más limpia y abierta desde la terraza y desde el interior de la vivienda.
La pérgola tiene unas dimensiones finales de:
7.000 mm de línea x 2.000 mm de salida.
Con estas dimensiones conseguimos cubrir longitudinalmente la terraza manteniendo la estructura adaptada a la configuración de la vivienda.
Dos toldos de cofre para proteger del sol de tarde
La protección superior no solucionaba completamente la incidencia solar.
Por este motivo, en el frontal instalamos dos toldos de cofre extensibles motorizados, cada uno con unas dimensiones de:
3.500 mm de línea x 2.500 mm de salida.
Entre ambos conseguimos cubrir los 7 metros del frente de la pérgola.
¿Por qué utilizar toldos extensibles en esta zona?
Porque permiten actuar específicamente cuando aparece el problema del sol bajo. Al extenderse hacia el exterior, generan protección frente a esa incidencia solar sin necesidad de instalar un cerramiento permanente delante de la terraza.
Cuando no son necesarios, pueden recogerse y el espacio vuelve a quedar completamente abierto.
El sistema de cofre permite además que el toldo quede protegido y recogido cuando no se utiliza, consiguiendo una integración mucho más limpia con la propia estructura de la pérgola.
Colores y materiales integrados con la vivienda
En una instalación de estas dimensiones, la estética también debía estudiarse.
La estructura de la pérgola y los toldos se realizó en RAL 7016 texturado, un tono antracita que permite integrar visualmente toda la instalación con el estilo de la vivienda.
Para las lamas de la pérgola se eligió blanco mate.
Esta combinación permite diferenciar ligeramente la cubierta de la estructura y mantener una apariencia luminosa en la parte superior de la terraza.
Para los toldos se seleccionó un tejido acrílico en color marfil.
El tono marfil combina con las lamas blancas y crea una transición equilibrada entre los toldos, la pérgola y la fachada.
No queríamos que parecieran tres elementos independientes. La intención era que pérgola, toldos y vivienda formasen visualmente un mismo conjunto.
Motorización de los toldos de cofre
Los dos toldos frontales están motorizados, algo especialmente útil en una instalación como esta.
El cliente puede actuar sobre ellos cuando el sol comienza a entrar frontalmente y recogerlos cuando deja de necesitarlos.
Esto permite adaptar la protección solar a las diferentes horas del día sin tener permanentemente desplegados los toldos.
La automatización aporta así comodidad, pero sobre todo hace que la instalación sea mucho más sencilla de utilizar diariamente.
Instalación de pérgola bioclimática en Boadilla del Monte
Este proyecto es un buen ejemplo de por qué una instalación de pérgola bioclimática en Boadilla del Monte debe estudiarse de forma individual.
No todas las terrazas necesitan la misma solución.
En este caso concreto, instalar únicamente una pérgola habría solucionado una parte del problema, pero habría quedado pendiente la incidencia del sol bajo de la tarde.
Del mismo modo, instalar solamente toldos habría proporcionado sombra, pero no habría creado el tipo de espacio exterior que los propietarios buscaban para utilizar la terraza durante más épocas del año.
La solución adecuada fue combinar ambos sistemas y hacer que trabajasen conjuntamente.
Fotografías del proyecto: qué debemos destacar
Las fotografías de esta instalación deberían ayudar a comprender el razonamiento del proyecto, no limitarse a enseñar el resultado final.
Es especialmente interesante mostrar una vista general de los 7 metros de pérgola sin postes centrales, ya que permite apreciar la amplitud conseguida y cómo queda libre toda la zona de paso.
También conviene incluir imágenes con los dos toldos de cofre extendidos, donde se pueda comprobar cómo complementan la protección de la pérgola frente al sol de tarde.
Otros detalles interesantes son el contraste entre la estructura RAL 7016 texturado y las lamas blanco mate, el tejido acrílico marfil y la integración de los cofres en el frontal.
Resultado: una terraza mucho más aprovechable
El resultado no consiste únicamente en haber cubierto una terraza.
Se ha creado una zona exterior mucho más funcional partiendo de varios condicionantes concretos: ausencia de porche, necesidad de utilizar el espacio durante más épocas del año, una longitud de siete metros sin postes intermedios y una fuerte incidencia del sol bajo de la tarde.
La pérgola bioclimática proporciona la protección principal y permite gestionar la cubierta mediante sus lamas.
Los toldos de cofre extensibles complementan esa protección cuando el sol entra frontalmente, pero pueden desaparecer visualmente al quedar recogidos cuando no son necesarios.
Y el refuerzo de la estructura permite mantener los siete metros de frente libres de postes centrales, conservando el paso y las vistas que querían los propietarios.
El resultado es una terraza que puede disfrutarse durante muchas más horas y épocas del año, manteniendo al mismo tiempo una estética coherente con el chalet.
Cada terraza necesita su propio estudio
Este proyecto de Boadilla del Monte demuestra que elegir una buena protección solar no consiste únicamente en decidir entre un toldo o una pérgola.
Hay que estudiar las dimensiones, el recorrido del sol, la estructura disponible, las vistas, las zonas de paso, la estética de la vivienda y, sobre todo, cómo quiere utilizar el cliente su terraza.
En Toldos Móstoles analizamos estos factores antes de recomendar una solución.
Si estás pensando en instalar una pérgola bioclimática o toldos en Boadilla del Monte, podemos estudiar las características de tu terraza y valorar qué combinación de sistemas puede responder mejor a tus necesidades.
Otros casos reales de pérgolas bioclimáticas instaladas por Toldos Móstoles:


